Perseverancia: Palabra de humo o coraza de titanio para el religioso

Perseverancia

La constancia, firmeza y tesón en la realización de una meta, objetivo o fin, normalmente no se encuentran divorciados en nuestra realidad religiosa. A todo este conjunto de conceptos, le llamamos Perseverancia y el dogma que se nos ha impartido en el sistema Ifá-Òsha es firme: la Palabra de Òlóddúmàré, reflejado en cada camino y consejo del cuerpo literario de los Òdu de Ifá y en boca de sus Sacerdotes, los Bàbálàwos y sus seguidores, los Bàbáloshas e Iyálorishas, Iworos y no menos importantes, los Aleyos; en el proceder de cada iniciado, nos dicta claro el mandato: perseverar hasta encontrar el éxito en nuestra vida.

Es muy claro que la mayoría de los que hemos sido iniciados en el culto, hemos llegado porque definitivamente deseamos materializado el éxito en cualquiera de las áreas de realización del ser; espiritual, económica, material, familiar, social, intelectual o cognoscitivamente, éxito que se logra con constancia y fe. Con Perseverancia, cualidad considerada una característica primordial y originaria del Òrísha testigo de la Creación del Cosmos; Òrúnmìla.

El mundo está lleno de fracasados cultos, talentosos frustrados, perdedores inteligentes y personas con demasiado ingenio para hacer lo que no deben. Todos conocemos a alguien que entra en alguna de estas categorías, individuos que van por la vida sin alcanzar ni un mínimo de éxito en nada, aun cuando son personas altamente calificadas, ni siquiera en simples tareas… se podría pensar que la posesión de talentos, educación, inteligencia, fuerza, agresividad, sabiduría, etc., son segura ruta para el éxito automático, pero, no es así.

¿Por qué? Porque no todos los que se han fijado metas, hecho planes y actuado en consecuencia, han perseverado con el propósito de triunfar. Por lo mismo, sus oportunidades de llegar a la meta han sido muy limitadas. Son personas que cambian de camino y rumbo cuando no deberían o se dan por vencidos fácilmente o pierden la confianza y el entusiasmo y como siempre, encuentran un pretexto para no perseverar, simplemente abandonan todo y esto, claro, tiene efectos desastrosos. Los planes que realmente valen la pena deben seguirse hasta su terminación. No se debe olvidar que no se nos juzga por lo que empezamos si no por aquello que no terminamos.

Perseverar quiere decir mantener un curso fijo, no obstante los retrasos, las dudas o las dificultades, quiere decir no darse jamás por vencido. Es la habilidad que separa a los ganadores de los perdedores. La característica más común de los que triunfan es la Perseverancia y esto resulta muy cierto en nuestro mundo moderno; en los negocios, los deportes, la ciencia, las artes y cualesquiera otra empresa limitada por las metas, nuestra religión no escapa de esta premisa y la perseverancia es la habilidad de recorrer todo el trayecto, es lo que en el último término decide si ha de cruzarse la línea de meta o no. Montones de historias, fábulas, poemas, cantos y caminos en general (Patakies, Iton, Orikis, Iyeres y Ese), así nos lo muestran, como una rica cultura oral y escrita que expresa su torrente de conocimientos en estas formas, para demostrarnos lo que los Òríshas, hechos humanos, vivieron para sentir en carne propia, lo que significaba el reto de ser seres humanos y caminar hacia el éxito.

En Ifá, la Perseverancia es el poder de mostrar cuidado y gran atención al trabajo o situación que pruebe ser difícil o tediosa, Ifá nos enseña que la Paciencia es igual a perseverancia, resistencia y sensatez. Un ejemplo claro lo encontramos en el Òdu Irete Wanwán (Irete Olota – Irete Ojuani), donde Òrúnmìla ha dicho que caminando como una hormiga y haciendo sacrificio de paciencia, se logra con éxito transitar hacia la paz de Ifá y la tranquilidad personal, y, por supuesto, el éxito en cualquier cosa que se desea, siempre y cuando se tenga determinación. Nuestra filosofía nos muestra que cuando el Sacerdote de Ifá y cualquier seguidor del Ifismo, toma caminos contrarios con atajos hacia la riqueza, el dinero, los bienes materiales, fama, reputación que no son reales compañeros, sino efímeros fantasmas, están en la línea equivocada, sólo pueden conseguirse de forma permanente y verdadera cuando lo conseguimos con paciencia, entendimiento y autodisciplina. El camino de la Perseverancia.

Ambas corrientes de nuestra fe (Criolla Americana y Tradicional Nigeriana), coinciden en que el hombre es un conjunto formado por un cuerpo físico, concreto, tangible que podemos llamar Ará y otro que, inconcreto, intangible se podría traducir como espíritu Èmí; Ifá nos enseña que “un cuerpo no camina sin alma” en el Òdu Irete Batrupon y Òlófin, Òlórun, Òlóddúmàré, quien es el Único Espíritu, cuando nos crea, nos insufla su aliento Divino y Èmí es su manifestación, con este “aliento de vida”, dicho influjo trae inherente todo los valores intrínsecos al alma, espíritu, conciencia, que no son capaces de venir solos, sino que lo hacen blindados de una increíble pléyade de valores, capacidades y cualidades, honestidad, amistad, lealtad, fidelidad, camaradería, moral, compañerismo, autodisciplina, autodeterminación, voluntad, fuerza, paciencia y por supuesto, la perseverancia.

En nuestra historia reciente, ¿cuantas veces habría intentado Thomas A. Edison, antes de crear la primera bombilla? ¿En la historia antigua, cuantas lo habría hecho Newton, Copérnico, Aristóteles, Aníbal Barca y aun en la más antigua de las eras,  babilonios, caldeos, asirios, andonitas, sangiks? La historia de nuestra raza ha sido de constancia, paciencia y perseverancia, en la historia de nuestra religión, personajes míticos como Lamurudú, Oranmiyan, Okambi, no son recordados por lo que dejaron de hacer sino por lo que hicieron y así es que se forman las grandes leyendas como Òdûdûwá. No nos es de extrañar que ellos tuvieren enemigos y la perseverancia y aquellos que la practican también los tienen. Esto es normal para cualquier factor o individuo que desea alcanzar el éxito, si se nos permite, desglosaremos cinco de ellos.

  • La mala costumbre de no terminar lo que se inicia. Error que tiende a volverse hábito y en el cual incurren muchísimas personas porque pierden interés y entusiasmo para terminar lo proyectado, esto sucede a seres con fracasos anteriores, bien sea porque no han obtenido recompensas o cualquier otra ganancia, entonces, se desarrolla una personalidad inclinada a no esforzarse inútilmente. Se comienza algo y se impacientan puesto que las compensaciones no llegan con la rapidez deseada; en el argot popular de la Criolla, se les llama Ko to yale, los incompletos.

El Òdu Òtura Meyi nos recomienda que aun cuando una persona haga todos los sacrificios prescritos en la Divinación para su prosperidad o éxito en cualquier área de su vida, es su carácter y la capacidad de llevar a buen término lo que inicie, lo que puede conducirlo eficientemente a esa meta plena que llamamos Iré, si uno no mejora esa actitud, no lo logrará. Por eso es un gran tabú o prohibición de este Òdu, que el religioso no modere su carácter.

  • Ceder ante la oposición. Muchos se dan por vencido ante la oposición, las derrotas temporales, los esfuerzos no compensados hacen que las personas tomen la salida fácil. Por esta razón no pueden triunfar, por esto, jamás una persona determinada puede ceder ante la oposición y al enfrentar una fuerte prueba, un problema o un supuesto obstáculo, rendirse. En nuestra fe hay montones de ejemplos; el Òdu Ògbé Rosun ntele, es una inefable demostración de las múltiples pruebas a las que fue sometido Òrúnmìla una y otra vez, fue probado, hizo y confió en la palabra de Òlóddúmàré materializada en Ifá, hizo los sacrificios prescritos, confió y no guardó duda ante ningún adversario y esto lo colocó con la Suprema Autoridad sobre todos los seres, incluso las Divinidades, lo hizo Invencible, le otorgó el símbolo de Autoridad, le hizo ser reconocido por los menores, por los mayores y ganó el respeto como Deidad indiscutible, los patakies del Udé (Gallardete), de la prueba de su paciencia cuando fue nombrado Amosun y su encuentro ante la fatalidad cuando fue lanzado al pozo del olvido, así lo demuestran.

Por esto Òrúnmìla es reconocido y cualquier religioso que sigue las enseñanzas del sistema Ifá-Osha como Omoluabí (Omoluwabí), aquel cuyo amor a su tierra y a sus principios, lo convierten en un útil ejemplo para los demás miembros de su comunidad. Como le dirían en las culturas asiáticas, como la japonesa: Samurái, “aquel que sirve”. Dejarse vencer nunca es una opción.

  • Esta es la profunda incapacidad de conmoverse o sentirse afectado por algo y que se asocia a la pereza y la desidia, a ser poco sensible a los estímulos del ambiente circundante. Hace normalmente perder cualquier empresa, proyecto, sueño o ilusión que cualquier ser humano desee. Con toda seguridad en el mundo entero está asociado con los fracasados, la única forma de contrarrestar esto, es ejecutar de inmediato el trabajo proyectado o tan pronto como sea posible. Este defecto no debería tener cabida en la mente y vida de aquellos que desean realmente triunfar, siempre es recomendable no demorar la realización de todo aquello que nos es importante, simplemente porque no tiene que hacerse enseguida, no se debe buscar pretextos porque normalmente estos traen confusión y sólo nuestro prestigio es el que sufrirá las consecuencias, el éxito tiene mucho que ver con el trato con otras personas y esto es, en definitiva, traducido en buen prestigio, fama y reputación, cuando lo hacemos bien ó en un completo desastre cuando no somos capaces de hacerlo en el camino a la excelencia; si los que nos rodean creen que somos alguien no confiable, evitarán todo contacto con nosotros.

Esto es algo muy común es nuestra fe con respecto a postergar los sacrificios, evitar hacer los èbó y dar toda clase de excusas para no hacer lo que nos recomienda los Òríshas, nuestros Ancestros llamaban a seguir esta orientación Aplicar, esto es seguir sin indolencia cada consejo emanado de los Òríshas, de nuestros mayores y hacer todo rápido, con celeridad con total certeza y entrega. Bien lo dicta el Òdu Ejíògbe; El que hace èbó se salva, el que hace èbó vive doblemente bien.

  • Frustración. Hacer las cosas a medias generalmente se traduce en sentimientos de frustración que es lo mismo que ocurre cuando comenzamos algo sin la debida preparación y sin tomarnos los tiempos necesarios para concluir ese algo. Cuando se va a realizar una tarea, proyecto o empresa e idea, debe hacerse porque se quiere y capacitándose para lograr con éxito dicha tarea con los tiempos necesarios para vencer y lograrlo.

La formación y educación dentro de nuestra religión, en esencia, consiste en formar el buen carácter para evitar los sentimientos de frustración y así obtener todas las cualidades ético y morales para, junto a la formación académica, lograr el éxito en la vida en sociedad. Un proceso que Ifá nos indica que dura más de una vida, donde nuestra religión y la sociedad son nuestras escuelas. Así nos lo demuestra Òrúnmìla cuando venció a la Muerte y la llevo a pactar a siempre respetar a sus hijos (Oyekún Meji) y cuando logró que Ejiogbe se hiciera el mayor de todos los Olodú (Ibidem), si en ambos casos el carácter y perseverancia no hubieren tenido participación a pesar de la sombra de la frustración, esto no habría sido posible, ambos casos son una garantía del mensaje claro: Con la ayuda de Ifá todos en posible, hasta vencer al a muerte misma.

  • Negativismo. Es la acción de rechazo a la verdad de alguna cosa impidiendo o rechazando la ejecución de la misma, cargado normalmente de pesimismo. Es la sensación que se apodera de la mente cuando otras personas no responden en la medida que se espera generando una incómoda sensación de que algo anda mal pero que no puede explicarse con facilidad ni tampoco el porqué, normalmente, tiende a confundir a las personas llenándolas de dudas, nublando su visión al extremo tal que se pierde la dirección y el rumbo a tomar, se pierde el poder de decisión. La mejor forma de combatir esto y sacarlo de la mente es hacerle frente a este tipo de pensamiento, siendo objetivos, no es recomendable engañarse a sí mismo pensando en lo que se gustaría creer o no, pues si no tiene base, esa creencia es vana y vacía. Sin embargo, el negativismo tiene una ventaja; indica que algo marcha mal y cuando este aparece en nuestro camino, se debe proceder a descubrir cuál es su origen para así aclarar dicha situación y así poder persistir en los planes y acciones ya programados.

Un ejemplo de esto en nuestra fe lo representa la negativa al sacrificio, una de las más nefastas decisiones que se puedan tomar. Nuestro sistema filosófico se resume prácticamente  una sola palabra Èbó, y su traducción literal en ambos continentes y tendencias es el mismo: Sacrificio.

Es a través de la capacidad de hacer sacrificio, que el seguidor de nuestra religión logra desviar las perspectivas de peligro, las desgracias, el infortunio y hasta la muerte repentina o prematura, la pobreza, el fracaso, la soledad, la muerte física y no material, como la de la imagen, el prestigio o la reputación; es claro en nuestros nuevos tiempos que se entiende que la muerte no solo nos ataca en forma física, entonces, ahí está por qué la negatividad y el impedirse el sacrificio como forma de expandirse en la vida, sea de consecuencias difíciles de superar; si se desea ser inteligente cual debe ser el sacrificio? Estudiar, y para tener libertad económica? Trabajar, e incluso para ser reconocido se hacen grandes sacrificios, que pueden llegar a conducirnos a desprendernos de personas o seres que podemos apreciar en gran medida pero que nos son tóxicos o poco nutritivos y hasta resultan en oposición. El èbó, por ello, es considerado como el elemento más importante dentro de nuestro culto a los Òríshas porque nos permite establecer una relación directa entre el hombre (que siempre está en una condición de inferioridad, por su carácter humano y susceptible a ser movido por fuerzas más allá de su comprensión) y las fuerzas de la naturaleza que están en el mundo suprasensible que son de gran ayuda, siempre y cuando se soporte con una actitud elevada y positiva, por ello, respetar los tabúes personales, familiares y la ética dentro de nuestra comunidad de manera especial y privilegiada, genera una intercomunicación que nunca falla.

La Perseverancia también tiene aliados, no todo es negativo, estos aliados son grandes herramientas de todo tipo que nosotros podemos activar y tener de nuestro lado, entre ellos figura: La fuerza que deriva del deseo de triunfar, la Paciencia, los hábitos positivos, la disposición de corregir errores, la Sabiduría, la Convicción, la Autodisciplina, la Energía, la Fuerza de Voluntad, son un sinfín y se los haría ciertamente largo enumerarlas pero que obligatoriamente son parte de lo que debe ser la personalidad del religioso y especialmente de sus máximos exponentes: Los Bàbálàwos.

Este escrito está dirigido a todo nuestro pueblo y hermandad religiosa, Bàbálàwos, Iyáloshas, Bàbáloshas, Iworos, Apetebíes, Aleyos, pero especialmente como nos lo indica el Òdu Iroso Meji:

 “A aquellos hombres que no hayan una explicación a sus reiterados fracasos. A aquellos hombres  que no hayan una explicación a la razón de su existencia. A aquellos hombres que todavía no han sido capaces de entender que la vida no es más que el proceso de dar para recibir”.

Estamos seguros de que la Perseverancia es la coraza de titanio que todo religioso debe poseer y cuidar.

Atte.:

Juan M. Ceballo

Awó Òrúnmìla Òbàrà Òsá Sec. Gral. ANSI Venezuela

Juan Manuel Ceballo Obara Sa
Juan Manuel Ceballo - Awo Obara Sá
Secretario General de ANSI at | isowo16@gmail.com | + posts

Awo ni Orúnmila Obara Sá (1992). Oni Shangó (1982). Asesor de Empresas.

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